Por Erasmo González, corresponsal de CERIGUA.

FOTO: Melissa Vega

Los días de Todos los Santos y de Difuntos, que se conmemoran el 1y 2 de noviembre de cada año, constituyen una tradición arraigada en la conciencia y en la cultura del pueblo de San Marcos, en la que se evoca con cariño, respeto y nostalgia a los seres queridos que reposan en la paz de los sepulcros.

Carlos Francisco Franco, comunicador social y locutor de radio, manifestó que los moradores de la cabecera departamental centran sus actividades conmemorativas el 1 de noviembre, las cuales comienzan desde la madrugada con la visita al cementerio de la localidad, donde colocan ofrendas florales sobre las tumbas de sus muertos.

El desfile de familias enteras, de vecinos, incluyendo a los provenientes de otras latitudes, hacia la necrópolis, es extraordinario y masivo, cuya concentración permanece durante varias horas de la mañana, pero disminuye luego de la misa que se celebra en honor a los muertos, frente a la capilla del lugar, destacó el comunicador social.

Neftalí Godínez, periodista radiofónico de San Pedro Sacatepéquez, expresó que el Día de los Difuntos representa un reencuentro con las familias, los amigos y los paisanos que retornan a la tierra, atraídos por la tradición y por la necesidad espiritual de exaltar la memoria de quienes se nos adelantaron en viaje sin retorno.

Godínez agregó que el homenaje que se brinda a los extintos consiste en encender las velas y las veladoras que se dejan junto a las tumbas y sobre estas se colocan las coronas y los arreglos, elaborados con ramas y flores frescas del campo y de los jardines, luego los deudos aprovechan el momento para rememorar las buenas acciones que el fallecido dejó en vida.

Las mujeres son quienes más recuerdan a los fallecidos con llanto, sin embargo, es costumbre de los sanpedranos hablar en voz alta con sus muertos para contarles sus penas y sus alegrías; todo lo que sucede a la familia, a los amigos y lo que pasa en la vecindad y en el pueblo.

Limpieza y embellecimiento del cementerio

Las calles y avenidas del camposanto de la localidad se mantienen limpias durante el año, actividad que está bajo responsabilidad del administrador del lugar, pero la limpieza a fondo de todo el predio se realiza varias semanas antes de la conmemoración, la que está a cargo de brigadas de trabajadores del ayuntamiento marquense, informó el jefe de asuntos municipales, Luis Monzón.

Estas acciones incluyen la pintura de los muros perimetrales del lugar, el remozamiento de las banquetas y jardineras, el recorte de los árboles ornamentales y la pintura de los panteones que corre a cargo de los deudos de los difuntos y durante la celebración se adornan con flores naturales o artificiales, indicó Monzón.

En algunos pueblos es común ataviar los panteones con coronas elaboradas con ramas de ciprés, de pinabete y con las hojas de pino, sin faltar los arreglos y ramas que llevan rosas, claveles, crisantemos, exofilias y con las flores frescas de las frondas de la región fría y de la costa marquense, que embellecen y aromatizan el lugar.

El fiambre forma parte de la tradición

Aun cuando el fiambre tuvo sus orígenes en las cocinas guatemaltecas, no se sabe con certeza en qué momento llegó a formar parte de la gastronomía marquense y la costumbre de degustar ese exquisito platillo en casa y con miembros de la familia, en el día dedicado a los difuntos.

El festín de sabores y el variado colorido se obtiene de la combinación de verduras y de carnes, especialmente de embutidos; la señora Elizabeth Castillo, especialista en la elaboración de este plato, dijo que han subido mucho los precios de los ingredientes, lo que impide que en muchas mesas se cumpla con esta tradición.

Otro atractivo de la fecha

El concurso de barriletes se ha convertido en un atractivo en esta fecha conmemorativa, pues muchas familias, luego de cumplir con el deber de visitar a los suyos que yacen en los cementerios, tienen la costumbre de asistir a presenciar este colorido espectáculo que se realiza en el campo de la colonia “Justo Rufino Barrios”, que se localiza en la zona cinco, al lado sur de la ciudad.

El periodista José Luis Vásquez informó que se prepara la presentación del 38avo concurso de  barriletes, actividad que se originó en los estudios de la entonces Radio Tacaná, hoy Emisoras Unidas, en el cual eran homenajeados los propulsores del evento, entre ellos el cofundador, periodista Gener Oswaldo Guzmán, quien contribuyó a rescatar una tradición que estaba a punto de desaparecer.

Costumbres  que poco a poco se pierden

Según Luis Monzón, han caído en el olvido algunas costumbres de antaño, como dejar la comida y bebidas que más gustaban a los difuntos en vida; a esto se le conocía como cabecera; además se disfrutaba de la música preferida de quienes han partido y se organizaban bailes, como “el baile del hueso”, concluyó.

Fuente: http://www.cerigua.org

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