La sala está iluminada por una tenue luz, ocupa la mitad del museo dedicado a las victimas del conflicto armado interno en Guatemala. Cobija en el centro una urna con los restos del dirigente sindical Samuel Villatoro, secuestrado y asesinado por elementos del ejército, el 30 de enero de 1984. Ese día, Villatoro se dirigía a una reunión en las inmediaciones de la zona 1 de la capital guatemalteca.

Fue sólo en 1999, cuando se conoció que Villatoro fue uno de los dirigentes que cayeron en manos de unidades de exterminio del ejército guatemalteco, cuya existencia y acciones fueron documentadas al revelarse una parte del contenido de “Diario Militar”, según el cual el dirigente sindical fue asesinado (300) el 29 de marzo de 1984.
Sus restos fueron identificados en 2011, tras ser localizados en las instalaciones de un antiguo destacamento militar en la población de San Juan Comalapa, en el central departamento guatemalteco de Chimaltenango.
Villatoro nació el 11 de diciembre de 1936 en la población de Malacantancito del occidental departamento guatemalteco de Huehuetenango, y según sus familiares fue campesino, obrero y estudio la carrera de ingeniería industrial en la Universidad de San Carlos de Guatemala.
Sus amigos y compañeros, también lo recuerdan como fundador y coordinador del sindicato de la empresa Chicles Adams, asesor de varios sindicatos y dirigente de la Central Nacional de Trabajadores (CNT) y del Consejo Nacional de Unidad Sindical (CNUS).
El proyecto de museo cementerio fue inaugurado, en su primera fase, 28 años después de su desaparición, el 30 de enero de 2012, como parte de los esfuerzos de la Fundación Amancio Samuel Villatoro para dignificar a las más de 250 mil victimas de la estrategia contrainsurgente del estado guatemalteco desde los años 50.
La segunda fase, o ampliación esta prevista para enero de 2013, cuando se ampliaran las salas, en las instalaciones de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala, en la 1 calle 1-53, zona 1, El Sauce.
Una segunda sala del museo está dedicada a las victimas del Diario Militar, de las cuales sólo fueron localizadas e identificadas sólo cinco de más de 180, Juan de Dios Samayoa Velázquez, Hugo Navarro Mérida, Moisés Saravia López, Zoila Canales Salazar. Amancio Samuel Villatoro y Sergio Saúl Linares Morales.
Sus organizadores destacaron que “en cada nombre representa una vida, una persona que tenía sueños y metas, que poseía a una o mas personas amadas o que le amaban, familiares que un día se quedaron esperando por su regreso”.
“hoy, en día, esperan encontrar sus restos para llorarlos, darles una sepultura digna y que espera y merecen justicia”, apuntaron.
El museo de los “Mártires del movimiento sindical, estudiantil y popular de Guatemala”, también es un testimonio del genocidio que se llevo a cabo en Guatemala, el cual el gobierno militar encabezado por el general Otto Pérez Molina intenta negar y solapar en los órganos de procuración de justicia de este país centroamericano.
Es parte de los esfuerzos por recuperar la memoria histórica del pueblo de Guatemala.
Por: Armando Ramírez
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