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“Guatemala es un país que está a la deriva”

Como parte de la Selección Oficial del XV Festival Ícaro, se proyecta “Polvo”, la película más reciente de Julio Hernández, que explora en las cicatrices del conflicto armado en la actualidad.

Ignacio y Alejandra son dos documentalistas que se acercan a las mujeres que buscan a sus familiares desaparecidos durante el conflicto armado. Pero durante su investigación se topan con Delfina, cuyo hijo sigue buscando a su padre y sabe quién lo delató con el Ejército. Todos los días lo ve en la comunidad, lo sigue y quiere vengarse.

Julio Hernández (Gasolina, Las marimbas del infierno) presenta su más reciente filme, en el que se acerca a una sociedad huérfana en todos sus aspectos. Palpa las cicatrices aún abiertas y se cuestiona el mismo oficio de hacer cine. Polvo fue una coproducción de Guatemala, España, Chile y Alemania, como un proyecto que nació hace ya años, pero que hasta hace unos meses se concretó. A continuación una conversación con Hernández sobre este filme y el país que le rodea.

 “Polvo”, por su temática, podría cerrar una serie que comienza con “Gasolina”, continúa con “Las marimbas del infierno” y cierra con este filme. ¿Es su trilogía sobre Guatemala?

– Sí, pero no es una trilogía porque hay una cuarta película que es muy pequeña que se llama Hasta el sol tiene manchas. Después de estás películas pretendo hacer otro tipo de historias, donde lo geográfico no sea tan determinante para mis personajes.

 ¿Es “Polvo” una cinta sobre la guerra y sus consecuencias en los guatemaltecos que la sufrieron de una u otra manera?

– Sí. Polvo es una película de posguerra, en la que vemos cómo un par de personas conviven con las secuelas del conflicto armado y que no logran superarlo.

El tema central de la película es la búsqueda del padre, desde diferentes vivencias y perspectivas, un problema común a todos los guatemaltecos. ¿Somos una sociedad huérfana?

– Para mí sí. Los países en el que el Estado no interviene, no protege ni cuida a sus ciudadanos. No busca el desarrollo social, cultural ni económico. Es un país que está a la deriva. Es un sitio donde cada quién vela por sus necesidades o intereses. En Guatemala tengo la sensación que a nadie le interesa que se cumplan las normas más básicas.

Como siempre en sus filmes, pero en este de manera especial, sorprende la calidad de tus actores, gente muchas veces con una escasa experiencia en actuación. ¿Cómo se desarrolló el trabajo con ellos?

– Hay gente que detesta la manera en que dirijo. Sé que no se puede complacer a todos. Busco un poco actuaciones planas, es algo que sugirió Robert Bresson hace muchos años. Las emociones se producen de otra manera y no en cómo se dicen las cosas. Por otro lado, busco no actores que tengan cercanía con mis personajes. Y les pido que me regalen su manera de hablar y moverse para mis películas.

¿Qué viene después de “Polvo”?

– Me voy a ir de Guatemala en 2013. Pero posiblemente produzca en enero un western en bicicletas basado en la masacre que hicieron los Zetas en Petén. Ya que es un compromiso que tengo con un festival de Copenhague y en donde debo codirigir con una directora de Croacia y que es financiado por los daneses. Pero mi plan es mudarme. Las razones son muchas. También estoy desarrollando un largometraje llamado Te prometo anarquía, que será rodado en México el año que viene.

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