vida21ab_251El templo de Nuestra Señora de las Mercedes, que hoy conmemora 200 años de haber sido bendecido, posee una de las colecciones de arte religioso más importantes del país. Además, los sacerdotes que ofician la misa en esta iglesia utilizan algunas de las piezas históricas durante sus celebraciones litúrgicas. Muchas de las que habían sido consideradas piezas de museo se han vuelto a colocar para veneración pública. Así lo refiere Guillermo Aguirre, arquitecto y colaborador de la parroquia.

El haber sacado piezas como cálices e incluso ropajes litúrgicos del olvido es una de las medidas dispuestas por el actual párroco, Orlando Aguilar, S. J., quien se ha empeñado en que se conozcan las riquezas del templo.

Entre las mejoras que se han hecho está haber cambiado la iluminación a luces Led, que es más adecuada a las piezas y brindar mantenimiento protegiendo las piezas y el mismo templo contra el polvo y el hollín. Sin embargo, el gran proyecto ha sido la restauración del altar mayor, el cual ha llevado ya unos Q2 millones y ha sido financiado en un 80% o 90% por la feligresía a través de limosnas, rifas y actividades. Además, se han tenido algunos aportes de los Gobiernos de Taiwán y EE.UU.

De los mercedarios a los  jesuitas

La iglesia fue construida para la orden de frailes mercedarios y fue diseñada por Esteban Vásquez y José de Sierra; este último, un ingeniero militar que también participó en el diseño y construcción de la Catedral Metropolitana, según relata Aguirre.

Los mercedarios fueron exclaustrados por el gobierno de Mariano Gálvez, en la década de 1830 y no volvieron al país sino hasta en 1962.

Los jesuitas habían sido expulsados de América por el Rey Carlos III, pero sus miembros habían retornado al país, gracias a que llegaron al poder gobiernos más conservadores. “Al volver, la Compañía de Jesús, no tenía casa en la ciudad. Durante un tiempo se trasladaba de Belén a la Merced y luego al seminario, hasta que el Gobierno solicitó a Roma que se les concediera habitar el templo de la Merced. Como este estaba deshabitado y se había consultado al General de la orden mercedaria y dio su consentimiento, se permitió a los jesuitas trasladarse al templo”, relata Aguirre.

El paso del tiempo

La fachada de esta iglesia está forrada con piedra de cantería. En la capital solo esta y la iglesia Catedral tienen esta característica. El exterior del templo ha sido afectado por elementos como el guano de las palomas y el agua. Además de los terremotos que obligaron a hacer restauraciones en las que se incluyeron elementos como el hierro, los cuales, según Aguirre, en algún momento llegan a dañar las estructuras.

Aguirre señala que en los años 80 se reedificaron los campanarios, que se dañaron con el terremoto de 1976, pero no se respetó la información gráfica que había de los originales. “Tienen proporciones algo más bajas que los campanarios originales y no son iguales en sus remates”, indica el experto.

Una gran colección

Al volver la Compañía de Jesús al país sus pertenencias se habían dispersado y comenzaron a recuperar alguna de su imaginería. Además, como el templo de La Merced en Antigua se encontraba muy deteriorado, también se trajeron piezas como retablos, imágenes mayores como la Virgen de la Merced, Jesús de la Merced, cuadros de San Judas Tadeo. Con el tiempo, los jesuitas fueron enriqueciendo la colección con piezas que datan de los siglos del XVI al XX. En la actualidad, de acuerdo con la página www.parroquialamerced.com “tiene no menos de 300 pinturas, 17 retablos coloniales de puro estilo barroco y 80 imágenes”.

Las más emblemáticas

• Jesús de la Merced: data de 1655. Es una imagen que representa la madurez de la imaginería barroca guatemalteca. Responde a la sensibilidad del pueblo. Es un nazareno que ve con dulzura al espectador.

• Virgen de la Merced: según la tradición, fue traída por los españoles al momento de la Conquista. Data del siglo XVI.

• San Judas: es un cuadro que es parte del apostolado que hizo José Valladares a principios del Siglo XVIII en Antigua. Este San Judas es diferente de los que se han representado en otros países, ya que este tiene una escuadra de albañil o carpintero y no tiene barba. Además, en el fondo del cuadro se ve el Volcán de Agua.

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