Hoy en el marco del Día Internacional de la Mujer, quisimos dedicar un pequeños espacio a cientos de mujeres artistas, fotógrafas, pintoras, músicas, actrices, poetizas, escritoras  y todas las que están presentes en todas las ramas del arte y la cultura en Guatemala.

El medio artísitico a nivel mundial y más aún en Guatemala, ha sido uno de los espacios más difíciles de conquistar para las mujeres, los estereotipos de género y los roles impuestos por la sociedad han provocado una exclusión de las mujeres artistas, sin embargo, esto poco a poco ha cambiando y cada vez más se observa la presencia femenina en este ámbito.

Aunque hubieramos querido mencionar a todas las mujeres presentes en el ámbito artístico guatemalteco, hoy dedicamos este espacio a una de ellas, Carlota Rivera, baterísta de la banda Miss Lilith.

Mujeres percucionistas (Magacin)

carlotaEl viernes 8 de marzo, en el Teatro Lux, habrá una múltiple muestra de talento percusivo guatemalteco en el evento Solo 3 Baterías, en el cual nueve bateristas, en grupos de tres, deleitarán a la audencia. Entre las tres mujeres participantes se encuentra Carlota Rivera, integrante de la banda Miss Lilith.

En años recientes, el talento femenino guatemalteco ha incursionado en áreas del arte anteriormente impensables, algo enriquecedor y positivo. En el rock, por ejemplo, antes, las mujeres se limitaban a aportar su voz y raramente se les veía interpretando un instrumento.

Afortunadamente eso ha cambiado. Con paso firme y seguro, las artistas han ido rompiendo paradigmas. Hace unos años, ver a una mujer tocando la batería en una banda de rock era muy improbable. Y es ahí donde entra Carlota Rivera, de la banda Miss Lilith, quien participará en el espectáculo Solo 3 Baterías.

“Nos presentaremos tanto individualmente como en tríos. Vamos a jammear, cada quien con su grupo, y también con sus respectivos solos. Las tres mujeres estaremos juntas y abriremos el evento”, indica.

Su interés por la batería le surgió a los 10 años de edad, pero no fue sino hasta su cumpleaños número 18 que sus padres le regalaron una. “Ya tocaba, pero no tanto. Hasta los 23 fue cuando realmente empecé a practicar lo que debía, y a sonar mejor”, recuerda.

Durante sus presentaciones en vivo, Rivera destaca por su energía, lo que se refleja en sus grabaciones. Al preguntarle si prefiere grabar con o sin metrónomo (un aparato utilizado para indicar el compás o tiempo de la música), responde que siempre lo utiliza. “Me emociono mucho al tocar y tiendo a adelantarme. Además, el metrónomo da la oportunidad de tener un sonido más claro, definido, exacto… da limpieza a la hora de grabar”. 

El talento femenino en el arte

Carlota, con su banda Miss Lilith, participó en el proyecto Zona Musical (Zom), realizado por el Centro de Cooperación Española en Guatemala, cuyo propósito es brindar apoyo a las bandas noveles con propuestas innovadoras y de calidad musical. “Gracias a Zom fuimos a tocar en El Salvador, y además tocamos frente a unas mil personas en la zona 1. Jamás nos habíamos presentado frente a un público tan grande. Nos hizo crecer como banda, también porque nos dimos cuenta de nuestros puntos débiles y de los fuertes. Realmente estamos agradecidas por la difusión que tuvimos, porque, además, sonamos en la radio de Argentina y en España, entre otras”.

Al preguntarle cómo fue la experiencia de tocar en el extranjero, Carlota sonríe: “Nos recibieron muy bien y el público estaba emocionado. Fue divertido, porque recuerdo que a mi hermana le gritaban toda clase de piropos —educadamente—. También logramos convivir con músicos de varios países y oír otras propuestas frescas”. En Guatemala, la mayoría del público todavía tiende a ser conservador. Al preguntarle sobre la recepción a una banda compuesta exclusivamente por mujeres, Rivera refiere: “Es extraño… siento que o nos odian, o nos quieren. No he visto puntos intermedios aún. Llamamos bastante la atención, lo que ha creado malestar entre algunas bandas masculinas, que atribuyen el hecho de que hemos tenido varias oportunidades muy buenas gracias a ello”.

Rivera y su banda participaron tres años consecutivos en el Festival Ixchel de la Mujer. “El año pasado no pudimos tocar, pero las experiencias han sido interesantes; más que todo, porque los organizadores apoyan el movimiento. Ellas son un ejemplo del respaldo que todos deberíamos tener con otros artistas. Convivir con artistas de distintas disciplinas también es interesante porque somos diferentes todas, pero siempre el hecho de que el arte nos una, crea una atmósfera diferente”, concluye.

 

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