Por Jorge Sierra

935035_544355192272481_1553519154_n“Bad Attitude cierra sus puertas”, así anuncia a inicios de esta semana José Farnés, administrador del lugar, en un mensaje enviado a allegados. Y continúa, “describir en líneas todas las cosas que sucedieron en nueve años no puedo, pero hay de todo. Conocí a grandes personas, algunas por cierto ya no viven. Conocí a grandes bandas pero también a muy malas. ¿Cuántas bandas tocaron? No lo sé. Es más fácil mencionar a las que no tocaron. Hice muchos amigos también. Lo bueno es que en menor escala enemigos”, y así este empresario que con el tiempo se convirtió en promotor cultural explica en un tono triste pero decidido.

Ahora dice que seguirá otro proyecto, la producción de eventos, bajo el nombre de B.A. Productions, pero lo cierto es que desde ese pequeño espacio que tuvo, Farnés supo dinamizar el movimiento underground de la música en el país. De hecho, procuró no obsesionarse con el rock, de manera que también hubo hip hop, reggae, música electrónica y otras exploraciones más. Algunas mostradas allí por primera vez.

Farnés ha sido un empresario contracorriente, porque siempre antepuso ese lado cultural por el comercial. Por lo mismo, cuando le aconsejaban que organizara “playeras mojadas” o Bikini Open, prefería mejor ceder el espacio a una exhibición de motos o bicicletas, crear foros, proyectar películas independientes o presentar libros. Todo por mostrar expresiones contraculturales.

Hoy, cansado de lidiar mes a mes (con la AEI, IPSA, SAT, licencia de sonido, sanidad y otros) opta por liquidar operaciones.

Por otro lado, supongo que desde ahora las calaveras que la decoraban ya no asustarán a la gente de Sanidad; las autoridades del Centro Histórico o la Policía verán en el sector a menos playeras negras; y su rock a veces con visos de metal, ya no sufrirá la satanización del vecindario.

Estoy seguro que en este mismo momento no existe un lugar que llene este vacío. Ni tampoco lo habrá, porque es meterse a camisa de once varas. Y es que en este país se defenestra y se da a mazazo limpio a todo aquello que tenga que ver con la expresión cultural en todas sus vertientes y no se diga uno como este que atiende un sector casi invisibilizado y que el común de los funcionarios culturales no entienden de su importancia para el país. ¡Suerte Farnés!

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