429444_364553420244012_927008607_nCasi 27 años después de que la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) inició una batalla por su institucionalización, las autoridades gubernamentales comienzan a dar apoyo a este cuerpo artístico.

Marvin Ardany López Alvarado, licenciado en Música y profesor de Contrabajo, integra la OSN desde 1986 y actualmente preside el Consejo Directivo de esa orquesta. En esta entrevista comenta sobre la situación actual de la OSN y su  proyección hacia el futuro.

¿Cuál es la situación de la OSN?

Desde que en 1994 se creó por decreto el Consejo Directivo de la OSN no tenemos una sede, sino “posamos” en dos ambientes del Conservatorio Nacional de Música. Todos los gobiernos de la “era democrática”, desde Vinicio Cerezo (1986-1991), han visto de reojo el quehacer de la orquesta y del arte en general.

Algunos mandatarios amantes de la música han realizado aportes a la orquesta, pero han sido paliativos más que soluciones. Puede mencionarse a Ramiro de León Carpio (1993-1996), quien apoyó la presentación de las nueve Sinfonías de Beethoven y asistió a todas, o Álvaro Arzú (1996-2000), quien en 1998 incrementó el sueldo de los músicos en un 100%.

Sin embargo, los aumentos de salario no significan una mejoría en los gastos de funcionamiento, lo que ha seguido siendo una traba para que la OSN pueda proyectarse como una sinfónica nacional.

Un estudio comparativo con otras orquestas regionales, presentado al Gobierno actual para solicitar el incremento presupuestario, muestra que la Sinfónica de México percibe unos $10 millones anualmente; la de Costa Rica, aproximadamente $6 millones, mientras que la de Guatemala ha funcionado con cerca de $500 mil. Por ello solicitamos a las autoridades un presupuesto de por lo menos $5 millones, aproximadamente Q38 millones. La vicepresidente Roxana Baldetti se mostró anuente a favorecernos y a partir de enero nos otorgó un presupuesto de Q12 millones, lo que se incrementaría hasta llegar a los $5 millones dependiendo de los resultados que la OSN demuestre.

¿Cómo se han manejado esos fondos?

Lo primero fue incrementar los salarios de los integrantes, a partir del 1 de febrero. También hay planes para presupuestar a más de 20 músicos que siguen por contrato y reclasificar los puestos en técnicos y profesionales, pues más de 27 maestros son licenciados en música. La Oficina Nacional del Servicio Civil ya autorizó el proceso.

Pero más allá de mejorar las condiciones laborales de los artistas, que es una parte muy importante, la inyección presupuestaria nos permitió implementar un programa llamado La sinfónica en tu escuela, que ofrece a los establecimientos educativos funciones gratuitas en la capital.

Además, hemos realizado giras y presentaciones en el interior y municipios capitalinos. En San Miguel Petapa tocamos para unas 6 mil personas en un campo de futbol. Sorprende y emociona ver cómo la música clásica tiene una acogida fantástica en el área rural por público de todas las edades.

Salir de la capital es una de las principales metas de la OSN. Por ejemplo, desde 2012 nos piden que visitemos Poptún y estamos considerando llegar hasta Petén, departamento que desde 1957 no ha sido visitado por un grupo de músicos académicos.

Además del incremento presupuestario ¿han tenido apoyo gubernamental?

Aunque se han dado críticas relacionadas con nuestro agradecimiento a las autoridades, hay que reconocer el apoyo de varios funcionarios. Entre estos, además de la vicepresidente, quien se comprometió con la institucionalización desde que era diputada, se encuentra la viceministra de Deportes, María Dolores Molina, quien nos apoya en la búsqueda de un lugar apropiado para la nueva sede. Se ha mencionado el parque La Democracia como una de las opciones para esta.

¿Cómo ve a la OSN dentro de cinco años?

Como su nombre lo indica, es una orquesta nacional, no únicamente de la ciudad capital. La imagino con presencia en todo el territorio, especialmente en las localidades donde los recursos son más escasos.

Esperaría que la OSN cuente con un conservatorio, además del ya existente, para que quienes deseen dedicarse a la interpretación sinfónica puedan hacerlo con todo el rigor que demanda esa disciplina.

Otro sueño para dentro de cinco años es que la OSN llegue a tener su propia radiodifusora, que transmita en vivo los conciertos y difunda la música académica.

Por último, que el incremento presupuestario de Q38 millones para la orquesta se institucionalice a través de un Acuerdo o de un Decreto, lo que permitiría que contemos con el apoyo necesario, independientemente del gobierno que esté en turno.

Anuncios