world_bridges_on_fire_soul_megaphone_epSoul Megaphone EP
Lanzamiento independiente
2012

Disponible en: soundcloud.com

El proyecto World Bridges On Fire del compositor/multiinstrumentista Oscar Arévalo y su primera producción, el EP “Soul Megaphone” publicado el año pasado, merecen de entrada algo de premeditación y cuidado. Cabe reconocer que el singular temple de la música de World Bridges puede incitar de sobremanera a emitir un juicio brusco y terminante sobre ella, pero el hecho es que el absorber enteramente la propuesta de este músico demanda del escucha algo más que tiempo y disposición. Empezando por lo poco ortodoxo de ser esencialmente una banda de un miembro (al menos así lo sostiene en sus presentaciones), es claro que World Bridges tiene más de unas cuantas limitaciones, en lo que a tocar en vivo se refiere. Arévalo es en realidad un artista de estudio. Podría pensarse en él como el equivalente moderno del hombre orquesta si no fuera porque “Soul Megaphone” es ejecutado casi en su totalidad por una computadora. Es un ejemplo de lo que ocurre cuando un compositor no cuenta con intérpretes para su obra. Afortunadamente para nosotros (y para World Bridges), las herramientas tecnológicas de nuestra era nos permiten escuchar, por lo menos en aproximación, lo que realmente suena dentro de la cabeza del compositor Oscar Arévalo.
Las seis piezas que conforman el EP se desarrollan en una atmósfera común: lúgubre, gris y pesada. Es como si cada una ofreciera una visión distinta de un imaginario paisaje post apocalíptico, frío y oscuro. Desde la ominosa introducción de piano en “Winter Comes True” hasta los delicados acordes de cello en “Winter Sun Over a Frozen Dying Heart“, el ambiente que predomina en “Soul Megaphone” es uno de melancolía y desolación. El hilo conceptual que amarran sus temas le da un sentido de continuidad, tanto así que bien podría verse como una gran pieza de 22 minutos. Los compases lentos y el sonido cargado de cuerdas en escala menor le dan un particular aire gótico/neoclásico a la música de World Bridges, una tendencia que continúa presente en temas más recientes como “Blue Roses Gray Wolves” y “Amanda“.
La orquestación de Arévalo para las piezas de “Soul Megaphone” es convencional y poco ambiciosa. Su paleta de sonidos se limita a cellos, piano y percusión, lo cual se adapta suficientemente bien a su estilo, pero deja mucho que desear en cuanto a la explotación de colores tímbricos que ofrece la instrumentación sinfónica, aún si la artificialidad de los sonidos utilizados por Arévalo se queden cortos en calidad acústica y realismo. Su concepción musical es seria, no discorde a la naturaleza despótica de su obra, pero de ningún modo llamaría a su música “difícil” o “impenetrable”. Lo cierto es que no se ven muy seguido compositores de este tipo en nuestro ámbito musical. Escuchando a World Bridges en vivo, uno puede llegar a sentirse distanciado ante lo que oye; es música de carácter tan personal que difícilmente logra despertar sentimientos de empatía hacia su creador. Ciertamente hay algo de fatalista en la visión de Arévalo, y puede hacerse esperar lo suficiente antes de presentar una resolución a su conflicto. Si hay algo que necesitarán para entender este disco es paciencia.
World Bridges On Fire podrá no poseer el movimiento y ebullición de una banda de rock, pero se justifica en que sus ideas son simplemente demasiado serias para el rock. La música de “Soul Megaphone” puede resultar fascinantemente bella o insoportablemente tediosa, uno lo decidirá. Como artista, Arévalo no parece esperar aprobación o condescendencia hacia su creación; más bien su energía está concentrada en una cosa: comunicar emoción y sentimiento hacia la superficie, con la esperanza de que alguien que pasa se detenga por un momento y escuche con atención la incesante banda sonora que escupe el megáfono de un alma en llamas.
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