imox_jazz_caffeine_effectCaffeine Effect
Lanzamiento independiente
2012

Sitio oficial: imoxjazz.com

Podré estar equivocado, pero por alguna razón he sentido que el público en general ha acarreado siempre la impresión de que el deleite y entendimiento del jazz está únicamente al alcance de los conocedores y de los músicos. Sea o no el caso, no resulta demasiado difícil comprender el sentimiento, si soy totalmente honesto, de que se percibe algo en lo aparentemente egotístico e intelectual de la ejecución de los instrumentistas de jazz que elude la intuición, relegando la percepción del género a una categoría entre ligeramente entretenido o detestablemente soberbio. Independientemente de la significancia que pueda o no tener el jazz en la mente colectiva, una cosa es segura: lo difuso e inescrutable de esta música permanece sólo hasta el punto en que uno pueda sumergirse en ella. En las palabras de un viejo director de teatro, Herbert Blau, al describir a la audiencia el mejor acercamiento a una pieza de jazz: “to which one must listen to for whatever one may find in it“.
En Guatemala, Imox es uno de los grupos más jóvenes en los círculos del jazz, con más de ocho años de carrera y estrenando su primer lanzamiento oficial “Caffeine Effect” publicado hace unos meses, en noviembre del año pasado. Un esfuerzo colectivo en composición y arreglos, “Caffeine Effect” es una muestra de la imaginación musical y la maestría instrumental de sus integrantes: Victor Arriaza en el piano, Rosse Aguilar en voz y saxofón, Alejandro Alvarez contrabajo y Fernando Martín en la batería. En esta primera entrega, Imox encuentra el balance entre sus elementos, resaltando la propulsión de las interacciones grupales al igual que la individualidad artística de cada músico.
Los compositores principales del grupo, Arriaza y Alvarez, reúnen ambos una diversidad de influencias, siendo sus estilos muy distintivos pero complementarios entre sí. Alvarez es sobrio y tradicional, pero el más diverso en sus composiciones. Se mantiene apegado a la estilística del jazz de vieja escuela pero introduce “grooves” y melodías de tendencias más modernas. Arriaza es más arrojado a la experimentación y a la extravagancia en su fusión de ritmos y dinámicas, además de demostrar su afinidad por los latinismos en sus composiciones. El contraste es especialmente notable en sus improvisaciones. Alvarez, con un solo de contrabajo metódico pero impredecible, como un ejercicio en aleatoriedad; Arriaza, al piano, más meditativo y misterioso en las notas de su improvisación. Rosse Aguilar tiene una voz entrenada, capaz de entregar sutileza (“Whisper not“) y exuberancia (“How insensitive“) en sus vocalizaciones. Difícil decir si la prefiero como cantante o saxofonista. En la batería, el experimentado Fernando Martín es preciso y cálido en sus interpretaciones. No hay duda del por qué es uno de los bateristas más reconocidos del país.
Caffeine Effect“, el tema que da nombre al disco pone las cosas en movimiento con un riffeo entre contrabajo y batería que da lugar a la seductora melodía de piano y saxofón, para luego desarmarse en la calamitosa parte media y retomar el tema principal en la parte final. “Piel Clara“, la primera pieza de Alvarez, muy al estilo de Weather Report (en su modalidad más relajada), muestra al contrabajista emulando un poco el sonido eléctrico y melodioso de Jaco Pastorius. Las reinterpretaciones de “Whisper not” (Benny Golson), “Impressions” (John Coltrane) y “How insensitive” (Antonio Carlos Jobim) se vuelven vehículos para el derroche de improvisación y soleo por parte de los miembros de Imox. Particularmente intensos son los 13 minutos de “Impressions“, en una métrica inusual de siete tiempos y un extenso pasaje medio con solos de cada integrante. Continúan dos piezas de Alejandro Alvarez: “Verano Bleu” y “Pensando en ti“. La primera recuerda algo del estilo melódico de Duke Ellington, mientras que la balada “Pensando en ti” canaliza en sus notas la melancolía del saudade brasileño. El disco cierra con la segunda pieza de Victor ArriazaJust a minute“, que finaliza “Caffeine Effect” en una nota vivaz y festiva.
La presentación por cierto fue estupenda. La sorpresa de la noche fue el joven baterista David Batz, de gran creatividad e impecable ejecución.
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