image_jotacLa editorial Alfaguara, en su Serie Roja, lanza esta semana a las librerías El enigma del santuario, la más reciente novela de Anabella Giracca, en la que la autora crea un mundo de fantasía en una historia de amor para jóvenes y adultos.

¿De qué va este nuevo libro?

– Es un libro para jóvenes, apto para adultos. Una novela fantástica, muy fresca y alejada de todo el drama político que nos agobia día a día. No tiene intención de ser una novela moralista. Es una novela de fantasía para que los jóvenes la gocen, se disfruten. A la larga, esta es una historia de amor con magia y muchos recursos de mitología latinoamericana.

¿Cómo fue trabajar una narrativa fantástica cuando su trabajo se ha centrado más bien en la novela histórica?

– Me dio la oportunidad de hacer un mundo totalmente nuevo y ajeno. Generalmente, la literatura que yo trabajo está muy enraizada en la Historia. Al no tener ataduras históricas ni políticas, sino simplemente la oportunidad de crear un mundo nuevo y diferente, me da unas alas diferentes a la hora de crear. Además, aquí simplifico los panoramas y priorizo un realismo mágico.

¿Cómo nació “El enigma del santuario”?

– Surgió porque Alfaguara me retó a escribir algo en esta línea. Yo estoy en medio de una novela histórica, seria, grande, y entonces, esto fue como un paréntesis delicioso.

Si de niña hubiera leído esta novela, ¿qué pensaría?

– Ni me lo preguntes (ríe). Me hubiera encantado. Mi niña interior me escribió. Personalmente, siempre he tenido mucha imaginación y de niña, más. Me inventaba cada cosas, personajes.

¿Alguna vez pensó en escribir para jóvenes?

– Había escrito cuentos para niños que han sido traducidos a idiomas mayas, pero como parte de un proyecto que pretendía fortalecer la educación intercultural bilingüe. Me dije “vamos a probar”. Y me fasciné rapidísimo con una historia que es muy romántica, muy tierna, pero tiene mucha aventura. Trato de cubrir a esta juventud que esta ávida de lectura. Y me pareció fascinante.

¿Cómo mira a los jóvenes guatemaltecos en eso de la literatura?

– Puede ser un bonito espacio de expresión que tenemos muy descuidado porque tenemos la idea que los jóvenes son babosos, que no leen y que no les importa. Estamos acostumbrados a cerrar espacios para los jóvenes. Lo vemos en el sistema educativo. En el sistema de empleo. A todo nivel. No digamos a nivel literario. Este es un buen experimento para ver si los jóvenes reaccionan o no.

¿Piensa seguir trabajando en este tipo de novelas?

– Esta novela da para una secuela, divinamente. La literatura es disciplina. El oficio de escribir es lo que se te vuelve tu pasión, tu dicha y alegría. Esta obra es, vida, fantasía y color.

Fuente: elPeriódico

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