ishto_juevez_chapuz_chapinChapuz Chapin
Lanzamiento independiente
2013

Disponible en: bandcamp.com

El artista conocido como Ishto Juevez tiene cierta maña para contraponer elementos opuestos en sus canciones, algunas llenas de sombras, oscuridad y añoranzas, mientras que otras aparecen llenas de vida y de humor. Su música relaja, pero su poesía es mordaz. Sus versos mantienen un jugueteo casi tramposo con las palabras, dándole un sentido inesperado a sus frases y poemas. Es la clase de músico que traspasa géneros musicales sin siquiera intentarlo. Los caminos que ha recorrido sin duda han dejado una huella indeleble en su psique musical, y que ahora se traduce en melodías, ritmos y acentos que traspasan países y culturas. Pero a pesar de todo, el Ishto sostiene su bandera en alto, aun después de haber permanecido fuera de estas tierras lo suficiente para conseguir la perspectiva que saca a relucir las peculiaridades de este pueblo, sumido desde siempre entre la incomodidad y el suplicio.

La producción más reciente de Ishto Juevez, “Chapuz Chapin“, podría ser considerada por los simplistas como “música del mundo”, sin embargo la fusión presente en los temas de este EP no presentan nunca un entorno delimitado en cuanto al género, temperamento o movimiento de la música. Las cinco piezas de “Chapuz Chapin” se mueven entre ritmos callejeros, bailes y baladas que recuerdan paisajes e idiomas lejanos, pero que cobran una nueva vida al nacionalizarse en las creaciones del Ishto, las cuales no pierden nada en la traducción. Como siempre, el sonido es principalmente acústico, pero permanece una dualidad de urbanidad/folclor en las canciones, sensible sobre todo en los compases de “La bandera” y la pieza titular “Chapuz Chapin“.
De voz triste y embriagada, el Ishto arrastra su canto al igual que sus penas. En “Chapuz Chapin“, Ishto Juevez hace un llamado hacia el interior de la olla, donde los cangrejos de Chapinlandia se amontonan contra la pared unos contra otros, como peldaños que no conducen hacia ningún lado, con los burros y monos (y el Ishto) haciendo bulla desde arriba. En la serenata “The amantes” comparte el micrófono con Pat’za para relatar juntos los valses de amor y desamor entre las parejas de sentimientos sinceros pero que de vez en cuando caen víctimas de pensamientos suspicaces que traicionan el corazón.
La bandera” inicia con un aire de tango que luego se descubre como un triste son cumbianchero dedicado a las lavanderas de la nación. “La bruja en la orilla” es algo completamente distinto; una pseudomarcha marcial que se transforma en susurros espaciales del Ishto que a su vez dan lugar a un interludio instrumental cuasijazz. Aparentemente a Ishto Juevez no le falta su toque de loco. Finalmente, “Amariya“, basada en una colorida progresión de guitarra acústica termina el EP en una nota de optimismo. Para Ishto Juevez, la finalidad detrás del ser músico y poeta está en conectar con el mundo a través de una mentalidad colectiva y universal, de estrechar los lazos que nos unen y hacer vibrar en unísono los adentros del cuerpo y el espíritu. Así es la música del Ishto, nada más ni nada menos.
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