vida22ab_392La obra se inspira en la conservación del medioambiente, las tradiciones y en un futuro mejor.

Cinco décadas dedicadas al arte le han dejado a Fortuny una carga grande de buenas experiencias, aprendizaje, amistades duraderas y uno que otro disgusto. Pero nada que no se cure con una dosis exagerada de arte. Así evidencian las paredes de su hogar, que se hallan repletas de obras de la plástica guatemalteca; entre ellas, las de sus hijas, quienes siguieron sus pasos.

Fortuny compartió con Siglo.21 las experiencias que le dieron la vida, al dejar Cuilapa, Santa Rosa, cuando inició su carrera artística. “Uno no se plantea cómo será la carrera artística, ni sabe cómo va a ser. Yo estudié arquitectura y pinto desde muy niño; pinto sin esperar qué, ni para qué. Cuando vine a Guatemala comencé a trabajar con el maestro Miguel Ángel Ríos en la Galería Ríos y luego ingresé en la universidad”, explica.

Al adquirir conocimientos de arquitectura, el pintor logró conseguir un puesto como dibujante de Efraín Recinos durante el diseño del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. “Con él trabajé por 12 años. Al mismo tiempo, Recinos reforzaba la idea de que me dedicara a la pintura, y así lo hice desde entonces. Desde esa época, he realizado más de 100 exposiciones, he presentado mi obra en EE. UU., México, en toda Centroamérica, América del Sur, Noruega, España, Taiwán, Japón, Corea, Israel, entre otros países”, revela Fortuny.

El nacimiento de Quetzal Blanco El artista explica que las puertas a sus exposiciones internacionales se abrieron gracias a su invención: el Quetzal blanco. Esa idea surgió “con el primer gobierno democrático, el de Vinicio Cerezo. El Quetzal blanco representa el logro de una meta, la esperanza de una vida diferente, de un hombre diferente. Es una muestra de paz y tranquilidad por el fin de la época militar”, relata el artista.

La obra de Fortuny también está presente en forma de murales en el Palacio de la Cultura, pero el más grande e importante es uno sobre las tradiciones guatemaltecas, que se encuentra en el interior del Banco Industrial central, que mide 15 metros de alto por 10 de ancho.

El uso de caballos árabes, las especies marinas y los pájaros caracterizan las pinturas del artista. “Estas figuras son una muestra de la lucha a favor del medioambiente. Los pájaros son la primera señal que tenemos del entorno, son una señal positiva y divina porque traen un mensaje de Dios”, recalca Fortuny.

Además de estas figuras, el artista resalta el uso del “azul y el verde fosforescente. Ese color es una señal de mi pintura. Es un verde crisol que me recuerda al Quetzal con el cual he trabajado bastante”, justifica. Fortuny complementa la paleta de colores con una amplia colección de música clásica mientras trabaja: “Me encanta la música gregoriana. Cuando estoy cansado de la música clásica, pongo marimba, que me fascina igual”.

La celebración de su carrera Fortuny asegura que logró purificar su técnica a pesar que “el arte es un trabajo sufrido, ha sido bastante difícil vivir de él. Le puedo decir que no todos pueden hacerlo, pero aquí sigo haciendo la lucha. Nuestras señales dicen que uno tiene que terminar lo que empezó y a mí me quedan muchas exposiciones por realizar. No todo está consumado”.

El recorrido por el arte lo llevó también a experimentar con la escultura, aunque nunca superó su pasión por los lienzos y los colores. Así lo demuestra en esta exposición, en la que 25 cuadros inéditos hacen una pequeña retrospectiva de su preferencia por las aves, los caballos, de iglesias, pilas, cañones, volcanes y peces, entre otras especies. Tonos azules, aquas, verdes, rosados, naranjas y otros colores fuertes son otras de sus herramientas. Para conocer las obras de Fortuny, ingrese en su sitio por Internet cesarfortuny.com

  • “Me preocupan los jóvenes. Quisiera anticiparles sobre el entorno del arte a través de lo que fue este viejo en la pintura. Jóvenes, sigan trabajando sin hacerle caso a la crítica. Todo lo que es curación de arte: ¡No sirve! Allí hay quienes dicen que una obra esta buena, y en realidad esta mala, y los llevan a la ruina. Lo que decía Efraín Recinos era muy cierto: ‘Haga lo que usted quiera, y, si siente que está bien, hágalo. Usted debe ser el juez de su propia ceración”.

La exposición de los 50 años de vida artística de Fortuny se realizará en el hotel Casa Santo Domingo, este sábado, a las 18 horas, y permanecerá hasta el 16 de diciembre en la sala El Artista. Entrada Libre.

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