get_imgLa galería Sol del Río inaugura la exposición Möbius, con la obra más reciente del artista guatemalteco Luis González Palma en torno a la abstracción y la figuración.

Amediados de los años setenta, un poco antes quizá, Luis González Palma era un niño guatemalteco que recibía una educación católica que impactaría en el resto de su vida, creando una serie de obsesiones de la que nunca podrá escapar. Luego vendrían la arquitectura, la pintura, su paso por el grupo Imaginaria a finales de los años ochenta, y la fotografía.

Considerado en la actualidad un referente de la plástica contemporánea latinoamericana, González Palma –radicado en Argentina– visita Guatemala para inaugurar la muestra Möbius, con cerca de medio centenar de retratos fotográficos con diversas técnicas en las que el artista pone a dialogar la figuración y la abstracción, inspirado en los movimientos concretista y neoconcretista.

Fascinación por los opuestos

Mientras González Palma estudiaba en un colegio marista, en 1964 la artista brasileña Lygia Clark, una de las mayores exponentes del neoconcretismo, realizó la performanceCaminhando, en la que el espectador crea una cinta de Möbius –una tira de papel con un giro y pegada en sus extremos, creando una superficie de una sola cara– que corta “infinitamente” con una tijera para crear figuras geométricas.

Años más tarde, González Palma leía un texto del curador Ariel Jiménez en torno a una exposición de la Colección Patricia Phelps de Cisneros. Jiménez planteaba una hipótesis según la cual los países con mayor influencia indígena como Perú, Ecuador, México o Guatemala se realizó una pintura de gran sensibilidad, emotiva, “donde la figuración era importante”, señala el fotógrafo. Mientras que en lugares como Argentina, Uruguay o Brasil la plástica exploró la geometría y la abstracción.

La idea de que hubiera una razón sociológica para explicar que existieran dos formas de representación antagónicas por las mismas latitudes fascinó a González Palma. Así, se decidió a crear Möbius, con la intención de generar un diálogo conciliatorio entre la abstracción y retratos de gran carga lírica que había tomado entre los años ochenta y noventa. “No sé si conciliar sea la palabra, pero es una cosa que yo he hecho a lo largo de todo mi trabajo: crear opuestos, crear obras a partir de diálogos entre dos aspectos que puedan parecer contradictorios”.

Encuentro entre formas

Para ello el guatemalteco realizó un proceso creativo en el que exploró la corriente abstracta en América Latina y se acercó a artistas del concretismo de los años cuarenta, desde el argentino Tomás Maldonado hasta los brasileños como Clark, quienes se cuestionaban la modernidad y daban mayor importancia a la racionalidad y la invención sobre la sensibilidad y la inspiración.

“Para mí, es como generar una especie de diálogo, encuentro, entre dos formas de representación, de alguna forma antagónicas. Aunque qué te digo yo, con el tiempo entre todo este proceso pienso que es lo mismo. O sea, la búsqueda en la historia de la representación humana es tratar de representar lo irrepresentable. Tratar de mostrar ciertas esencias o lo incomprensible del ser humano en la vida, ¿no? Unos a través de la figuración y otros a través de la abstracción”.

El resultado es una serie de piezas en las que el característico color sepia obtenido del betún de judea de la obra de González Palma queda en un segundo plano. El retrato pintado en acrílico se transforma en lienzo para experimentar con las escalas cromáticas y realizar collages. Líneas, figuras geométricas, colores y superficies juegan sobre un rostro cuya mirada se cubre, en la que gestos quedan ocultos y sugieren emociones distintas a las del retrato por sí solo. La idea es “darle sentido a un espacio que antes era ocupado únicamente por la fuerza y la potencia de un rostro”, comenta el artista.

Comprender y transmitir

Möbius se separa en cuanto a sus “operaciones estéticas” de las anteriores exposiciones del fotógrafo. El color toma otro papel, combinando escalas azules y rojas en unas ocasiones, y en otras tonos dorados. La abstracción y la figuración, la racionalidad y la sensibilidad terminan siendo, como una cinta de Möbius, una misma superficie, una misma lupa para representar las ideas.

Sin embargo, el proceso creativo obedece al inconsciente, a distraerse jugando para en realidad conocer, comprenderse y tratar de transmitirlo al otro. Es por ello que Guatemala casi siempre es el punto de inicio para sus exposiciones. “Yo nací acá. Mis obsesiones nacieron acá. (…) Es una forma no solo de mantener un contacto con el público guatemalteco, sino porque es en gran parte con este público con el que quiero tener diálogo”.

Möbius se presenta en la galería Sol del Río (14 avenida 15-56, zona 10). Puede visitarla de 9:00 a 13:00 y de 14:00 a 17:00 horas de lunes a viernes. Y de 9:00 a 13:00 los sábados. Hasta el 28 de febrero.

Fuente: elPeriódico http://elperiodico.com.gt/es/20140123/cultura/241384/

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