la foto 5Espacio Alternativo Proyecto POPOROPO presenta la exposición individual de Franco Arocha ” Arqueología y concordia”.

Franco Arocha se dio a conocer el año pasado por utilizar capas de pintura que se desprenden (y recolecta) de la superficie de diferentes muros de inmuebles de la ciudad. Dichos fragmentos son de colores distintos y él sabe emplearlos para crear composiciones que recuerdan el abstraccionismo de los movimientos que marcaron al arte de las primeras décadas del siglo XX. Distintas formas y tamaños crean secuencias y sinuosidades que exploran además una paleta marcada de tonos fríos y ocres. “La pintura es humana, todo atrae y todo causa. La pintura es evidencia”, indica Arocha,

“Arqueología y concordia” 

El proceso arqueológico en la pintura y la propuesta de concordia a través de la misma.

Historiar no es memorizar. La memoria es necesariamente selectiva. La historia es, en cambio, una actividad intelectual que no puede ni debe ignorar los hechos que han quedado registrados o han dejado su rastro. Ha de estar siempre abierta a nuevas investigaciones e interpretaciones.

la foto 1Arqueologia y concordia es una propuesta sobre la base de los recuerdos y las experiencias pictóricas (no artísticas) en el marco de la urbe – es un intento organizado para  conformar una identidad ideológica común de los gestos del color, de la pintura y su cotidianidad  Plegar la realidad histórica a un discurso ideológico que la desconozca, no puede funcionar sin una fantástica materialización de la memoria, de las capas de tiempo y de los colores que le decoraron.

La memoria no puede ser única ni impuesta. Porque así, paradojalmente, supone otros olvidos.

Habría que abandonar sin nostalgias la idea de reconciliación en todo lo que hay en ella de utopismo romántico, pero quizá no descubramos en esta idea adorniana  sus potencialidades ni su actualidad si en su lugar asumimos la racionalidad comunicativa como respuesta definitiva a las antinomias entre totalidad y particularidad, identidad y no identidad. Pero si esta apertura significa una vigorización del concepto de política en términos de la manifestación y el reconocimiento de los desajustes internos de las estructuras sociales, entonces no sería despreciable detenerse nuevamente a pensar su contenido y su lógica.

Dejemos, pues, que la pintura nos recuerde.

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