Por Daneri Gudiel

“En Guatemala se hizo cine antes que en cualquier otro país de Centroamérica, incluso antes que en México”

Imagen1Cuando me pidieron que escribiera este artículo sobre el cine guatemalteco pensé que podría echarle más leña al fuego al tema del arte en Guatemala, pero después me di cuenta que le estaría echando la leña a mi propio incendio.

Pensé en decir que no existe un cine guatemalteco que sea propio, y que no existe por culpa de la poca identificación que tiene el público guatemalteco con sus propias historias. He escuchado a ciertas personas decir cosas como “en las películas guatemaltecas los personajes no hablan como en las otras películas”, bueno, obviamente porque estamos acostumbrados a escuchar las películas en inglés o dobladas por alguna empresa venezolana, mexicana, o en el caso más gracioso, española, es por eso que esas personas, no reconocen el acento guatemalteco en la gran pantalla, y también por eso se inclinan a decir: “esos actores guatemaltecos actúan raro”, cuando en realidad es porque se sienten más identificados por estos otros acentos y por estas otras caras, que no son como las nuestras. Pero decir esto me parece muy fácil, pues en ese caso, le estaría echando la culpa de la situación actual del cine a los espectadores, salvándonos, a los realizadores y artistas nacionales de cualquier responsabilidad.

Después pensé que debía decir todo lo bueno que pasa, debería tratar de sensibilizar a los lectores contándoles que en Guatemala se hizo cine antes que en cualquier otro país de Centroamérica, incluso antes que en México, que los empleados de los hermanos Lumiere, que fueron enviados a la ciudad, hicieron la presentación del famoso cinematógrafo en una de las puertas, de lo que ahora conocemos como “las 100 puertas” o pasaje Aycinena en pleno 1898.

Contarles que hubo empresas dedicadas a la imagen desde principios del siglo XX y que estas fueron puestas al servicio del dictador Jorge Ubico, dando lugar a películas históricas donde veíamos a Ubico viajar por el país con sus amigos. Podemos ser testigos de las primeras Huelgas de Dolores, podemos ver documentales sobre la desnutrición infantil en Guatemala (películas que le dieron la vuelta al mundo). Decirles que los cineastas filmaron la Revolución de Octubre de 1944; contarles de cineastas nacionales que hicieron grandes esfuerzos por filmar durante los años 50 y 60, películas como “El Sombrerón” un clásico del cine guatemalteco que muy pocos guatemaltecos han visto, incluso los que se consideran a sí mismos cinéfilos. Decirles que durante las décadas de los 70 y hasta los 90, la cruda represión no detuvo a cineastas como Ana Carlos, Justo Chang, Luis Argueta, Sergio Valdez Pedroni y otros, que continuaron su labor durante el conflicto armado interno. Contarles de películas como “El Silencio de Neto” que colocó a nuestro país en el panorama cinematográfico internacional, siendo la primera producción nacional que obtuvo premios a nivel internacional y que puso el ejemplo de hacer películas guatemaltecas, ejemplo que muchos jóvenes cineastas siguieron desde ese entonces. Les contaría que el actual interés por el cine empieza gracias a producciones como “La Casa de enfrente”, realizada por Casa Comal, o el estreno del documental “Luis y Laura” de Sergio Valdez, o “Gasolina” de Julio Hernández, producciones que son conocidas por los primeros espectadores del siglo XXI, después de estas vinieron muchas otras. “Las cruces”, las comedias de los hermanos Morales, “Marimbas del infierno”, ganadora de muchos premios “Exorcismo documentado”, “Puro Mula”, “Aquí me quedo”, “Ovnis en Zacapa” y muchas más que abordan diversos géneros y temáticas. Decirles que hoy mismo, se están llevando a cabo tres películas en Guatemala: Sergio Ramírez está rodando “1991”, mientras Casa Comal y los alumnos de la Escuela de Cine de Guatemala trabajan en “Resonancia”.

Imagen2Rodolfo Espinoza está grabando “Otros cuatro litros” en el lago de Atitlán y además, Chris Kummerfeld, acaba de terminar la producción de “Hunting Party” en la Antigua Guatemala. Podría decirles que se hace mucho cine en Guatemala, hay que ver cuántas de estas producciones llegan a terminarse, para poder apreciarlas en una sala de cine o al menos en la pantalla de nuestra computadora. Hay que decir que todos los proyectos de este siglo se han realizado en video, lo cual no demerita los productos pero si indica el tipo de proyectos que se han llevado a cabo. Podría decirles todo eso, pero la verdad sería como intentar crear una farándula guatemalteca y no sé si en realidad eso ayude al movimiento artístico nacional.

Después pensé que debería abordar temas como la organización gremial de los cineastas, las personas tan diversas que realizan esta actividad, debería hablar de la falta de un sindicato de actores, de la falta de un sindicato de técnicos cinematográficos, de la falta de un sindicato de guionistas. Hoy en día la única organización que reúne algunos de los miembros de este gremio es Asociación Guatemalteca del Audiovisual y la Cinematografía (AGAcine), una asociación creada con el fin de aprobar una ley de cine (el proyecto de ley tiene 3 años en el Congreso, con dictamen favorable y primera lectura) está de más decir que esta ley no ha sido aprobada. Es una ley que adolece, entre otras cosas, de dos aspectos fundamentales: No estipula ninguna protección gremial y no aclara los mecanismos de participación para los beneficiarios de esa ley, ni la participación del gobierno en los procesos creativos o administrativos, de los proyectos que sean apoyados por las iniciativas creadas por esa ley, esto nos deja con una ley donde cualquiera podría meter la mano y que además, no responde a las necesidades de la actividad cinematográfica actual.

AGAcine está atravesando una fase de invisibilidad, desde hace tres años no se realiza ninguna asamblea general, ni se convoca a elecciones de junta directiva, cabe mencionar que según los estatutos, las juntas directivas se eligen para un periodo de dos años, la anterior junta se disolvió al final del primer año y se eligió a la actual, provisionalmente por un año, para solventar las dificultades que todavía atraviesa la organización.

Existen otros proyectos relacionados con el cine en Guatemala, como la creación de un Catálogo del Cine Nacional, hay una primera propuesta en la cual se ha trabajado e invertido, pero ha sido detenida por los miembros de la junta directiva actual de AGAcine y ni hablar de una comisión fílmica guatemalteca, algo que sí vale la pena mencionar es la reciente creación de la oficina del Cine, una nueva dependencia del Ministerio de Cultura a cargo del cineasta Elías Jiménez. Una de las primeras actividades promovidas por esa oficina durante el 2014 fue el Festival Ícaro, (festival creado por Casa Comal y su director es Elías Jiménez, quien también es tesorero de la junta directiva de AGAcine).

De las primeras anécdotas que me han contado, fue que un compañero cineasta llegó a la oficina del cine para solicitar apoyo y fue remitido a CREA, otro ente que funciona dentro del Ministerio de Cultura que ha impulsado proyectos culturales, sobre todo de literatura, con Javier Payeras al frente (que es escritor). Al parecer los espacios institucionales necesarios para el cine están copados, las empresas grandes siguen obteniendo los apoyos y las ayudas cuando son las que menos lo necesitan. Al final son pocas las empresas que pueden competir en el mercado internacional del cine, son pocas las que pueden acceder a los fondos internacionales pero todas intentan acceder a los mismos fondos, lo cual es triste y risible.

Podría criticar todo eso pero yo mismo he trabajado en varias películas, conozco como funciona este gremio, la mayoría de los proyectos se hacen con las uñas, por lo que me parece inadecuado hacer una crítica acérrima al cine guatemalteco, me parece más importante mostrar un panorama más claro de lo que realmente ocurre con el arte guatemalteco, un arte del que participo, que estudié y que amo.

Daneri Gudiel (1978): Actor y productor de cine y teatro, graduado de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de Los Baños, Cuba. Desde 1998, ha participado como actor en montajes teatrales, realizó la adaptación al teatro para niños de las novelas “Los Tres Mosqueteros” y “El Quijote” ambas presentadas por el grupo Andamio Teatro Raro. Actúa en las películas: “La Casa de Enfrente”, “Las Cruces”, “Poblado Próximo” de Casa Comal; “Gasolina”, “Polvo” de Julio Hernández y “Puro Mula” y “Ovnis en Zacapa” del colectivo cinematográfico Best Picture System, donde es fundador y productor.

Fuente: La Hora 

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