Foto: https://www.pinterest.com/pin/112308584431985371/
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La tradición de quebrar cascarones durante la celebración del Carnaval es una costumbre guatemalteca cuyo origen se debe a la Conquista española, hecho que llevó a la imposición del Cristianismo en el Nuevo Continente, con lo que se acuñó un calendario distinto al que regía en tiempos precolombinos.

Como parte de esta cíclica medición del tiempo, muy propia de la religión católica, resalta la Cuaresma, que significa la conmemoración de la vida, pasión y muerte de Jesucristo.  Este tiempo litúrgico se considera como un tiempo de guardar, de abstinencias, de observancia de una buena conducta, y de conversión, preparatorias para la festividad de la Pascua de Resurrección, mientras que el Carnaval es un tiempo de celebraciones, de festejo y en algunas ocasiones de excesos, que finalizan el martes previo al Miércoles de Ceniza.
El Carnaval es una celebración que no necesariamente se limita al martes conocido como “Mardi Gras”, sino puede tener expresiones propias de esta festividad a partir de transcurridos cuarenta días después de la Navidad, en el Día de la Presentación del Señor en el Templo, más conocido como Fiesta de la Candelaria.
El Martes de Carnaval es el día último en que se puede tener una vida de diversiones, banalidades e ingesta de cualquier tipo de alimentos y bebidas, algunas de las cuales no son permitidas durante la Cuaresma. Debido a que el tiempo del Carnaval incluía comportamientos algunas veces considerados indebidos por los cánones sociales, antiguamente las celebraciones de ese tipo implicaban el uso de disfraces y antifaces para que las personas guardaran su identidad.
Celebraciones antiguas 
En Guatemala solía celebrarse el Carnaval organizando bailes de disfraces para determinado segmento de la sociedad, mientras el grueso de la población ha preferido celebrarlo en parques y plazas, utilizando antifaces y máscaras, especialmente los niños, quebrando cascarones y lanzando confeti y serpentinas, expresiones ambas, casi extintas en la actualidad, cuando la quiebra de las elaboradamente pintadas cáscaras de huevo se limitan casi exclusivamente a un día dedicado para el efecto en las escuelas primarias y preprimarias, ocasión en que los niños lucen coloridos disfraces de animales o de algún personaje del cómic, y rompen los coloridos “artefactos” rellenos de pica-pica (papel de  china o seda finamente cortado) sobre las cabezas de amigos, compañeros, y toda persona que se les acerque.
En algunos lugares públicos suelen quebrar cascarones rellenos de ceniza o de harina, lo cual no resulta del agrado de quien recibe la descarga.
En la actualidad, en Guatemala se llevan a cabo festejos carnavalescos con desfiles, y fiestas de disfraces en algunos lugares ubicados en el interior del país, donde sobresale el Carnaval de Mazatenango (Costa Sur), el cual despliega carrozas y comparsas con música popular, al compás de la cual danzan personas con disfraces o coloridos trajes.
La preparación de cascaronesFoto bajada de internet
La elaboración de los cascarones es sencilla.  A lo largo del año algunas personas suelen recolectar cáscaras de huevos en las panaderías, comedores, y en los propios hogares, las cuales, una vez retiradas la yema y la clara, son puestas a secar.
Quienes se dedican a esta actividad, suelen romper los huevos cuidadosamente en uno de los extremos, no por la mitad, de manera que se mantenga la forma. Posteriormente se procede a pintarlos con anilinas y se rellenan con el papel cortado finamente, para luego cerrar el extremo abierto con un pedazo de papel de china (seda), pegado con “engrudo”, cocimiento de harina de trigo o yuquilla que funciona como pegamento.
Los cascarones se comercializan especialmente en los mercados y en puestos callejeros informales, y generalmente son vendidos por docenas o por cientos.
Se ha podido determinar que en el sur de España existen lugares en donde suelen confeccionar los cascarones, con la misma finalidad con la que se confeccionan en Guatemala, y los rellenan igualmente con papel picado. Según las descripciones encontradas, allá utilizan papel de periódico para cerrar los cascarones, los cuales no suelen pintarse sino dejarse con su color natural.  Aparentemente, también los ha habido que han sido rellenos con harina o ceniza, y no de papel.
Esta es otra de las muchas tradiciones que a pesar del tiempo aún se mantiene en Guatemala, y que se espera permanezca como parte de la identidad cultural del país.
Fuente: AGN 
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