Cul4-5_1aPor Salazar Ochoa

Destacado por su aparente ilegalidad, el grafiti es un arte muchas veces proscrito, que cada día toma los muros para evidenciar una lucha de poder en los callejones de la ciudad. En esta ocasión conversamos con Dopezilla,* seudónimo con el que se hace llamar este surfista del aerosol que nos cuenta algunas de las intimidades alrededor del arte de pintar con espray. Él es nuestro primer invitado de la serie.

¿De dónde viene lo de Dopezilla?

Uno siempre agarra las cosas por “encimita” cuando las conoce. “Si él se tapa la cara yo me voy a tapar la cara”, vi en una revista el nombre Dope y era siguiendo esa misma tendencia cuando veía a los pintores en las revistas y todos tenían un nombre en inglés, entonces dije “bueno yo también tengo que tener un nombre en inglés”, la cosa de taparme la cara es similar.

Quiere decir que aquí no tendrías por qué hacerlo, ya es cuestión tuya.

Sí, no se trata de que nadie me conozca porque en realidad me conoce un montón de gente. Ahora es parte del jueguito y también porque siempre me ha gustado. He tratado de que no salga mi cara porque lo considero irrelevante y me resultaría hasta molesto.

Cul4-5_1d¿El grafiti es parte de una estrategia de mercadeo para publicitar tu trabajo como tatuador o es algo independiente y paralelo a ese trabajo?

Ahora se volvió eso cabal, es como respaldar y a la vez ofrecer calidad a la hora de tatuar. Ahora no tengo un estudio porque aún estoy en proceso (llevo cuatro años), sé que me faltan muchas cosas.

Con el grafiti me di cuenta de que tenés que trabajar un montón para lograr ciertas cosas. Entonces con el tatuaje le doy al suave, estoy tatuando en mi casa, aprendiendo bien y ya cuando yo crea que tengo la habilidad para poner un estudio lo voy a abrir y la gente va a saber a dónde va a llegar por el nombre que me he construido.

¿De dónde salió la inquietud por pintar?

Llevo doce años pintando, empecé por unos amigos. Ellos pintaban, un guatemalteco, un tico y un chavo de Alemania. Empecé a juntarme con ellos y me picó la mano. Yo no podía dibujar y nunca había pensado en ser grafitero de grande, no tenía tampoco ese contacto con el hip hop, como en toda esa idea que te venden de los cuatro elementos. El hip hop y yo somos ondas diferentes, a mí me gusta el hip hop pero no lo hago por eso, creo que se separaron hace rato.

Empezaste haciendo letras nada más, ¿Cómo se dio el salto hacia el dibujo más elaborado?

Porque había quienes ya hacían dibujos, recuerdo que la mayoría estudiaba diseño gráfico, eran los de GuateGraff y los de UZC, ellos tenían conceptos de varias cosas que mis amigos y yo desconocíamos por no haber estudiado dibujo ni nada relacionado. Ellos tenían personajes y yo quería tener letras y personajes, anduve buscando un personaje, hacía un señor al principio o no sé, era una cabeza (no les pongo nombre), la gente me decía “yo vi el duende que pintaste”, yo decía “¿Qué duende?”, otra persona me decía “yo vi el viejito que pintaste”, “¿Qué viejito?, para mí solo era una cabeza; yo quería un personaje, después fue que empecé a hacer el dinosaurio porque lo copié de un almanaque que tenía mi hermanita y no me quedó bien. La primera vez que lo iba a pintar en calle se me olvidó llevarme el boceto y lo pinté como me acordaba y eso es lo que ves ahora. Decidí no cambiarlo porque ese era más mío.

Cul4-5_1f¿Cómo empezaste a intervenir los anuncios publicitarios?

Eso empezó hace como cuatro años, cuando me pasé a vivir al centro. Dejé de trabajar y empecé a hacerlo por mi cuenta entonces tenía más tiempo y la onda era
meterme más de lleno en mis cosas, en el grafiti y en el tatuaje para empezar ya a involucrarme de tal manera que eso se volviera mi mundo y poder sobrevivir de eso aunque hay otras cosas que me ayudan también. Empezar a hacer lo de los rótulos era esa cosa de salir a hacer algo a la calle cuando no tenía dinero, la última vez que pinté fue el dos de enero y ahora ya no he pintado porque no he tenido dinero.

Era tratar de estar haciendo algo y que no necesariamente fuera andar pitando con aerosol entonces se me ocurrió hacer eso. Vi cómo borraban los anuncios de las mantas vinílicas. Hago también intervenciones en papel, agarro carteles y hojas, les borro cosas y les agrego otras. De ahí se me ocurrió hacer lo mismo pero en la calle. Siempre escojo lugares por donde camino, agarro thinner y marcador y listo, lo que busco es tener presencia en la calle.

Cada vez es más difícil pintar, por muchos motivos. Ahora hay más gente pintando ya no es como antes que vos veías un espacio y decías “voy a regresar el domingo” porque en la tarde van a venir unos patojos y te lo ganan.

La gente a veces se te acerca y dice “mire y ¿Dónde puedo aprender a pintar grafiti?”, nadie te enseña a pintar grafiti, te pueden enseñar las técnicas o los materiales que usás pero si no dibujás…

Nunca he tenido ningún problema con hacer grafiti, llevo 12 años pintando en la calle. Pinto de día, no hay una ley que prohíba el grafiti entonces los policías no saben cómo proceder a menos que sea en un lugar privado. Siempre salgo con mi escalera, no tengo por qué estar asustado porque no estoy haciendo nada malo. Llego, pongo la escalera, saco mis cosas y me pongo a ver tranquilo como si me hubieran pagado por hacerlo.

Fuente: La Hora

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