Por Luis Ovalle*, colaboración para elGuatemalteco

Era febrero de 1985 y recibía en Cuba mi primer curso de periodismo; nos habían pedido un trabajo por país y en la cabeza me revoloteó la idea de presentar algo sobre la importancia del arte en los cambios sociales de un país. Sugería entre los argumentos, abordar las dificultades que enfrentaban la niñez y la adolescencia guatemaltecas para optar al arte. Quizá me reflejaba en aquel momento, pues siempre había soñado con asistir a una escuela de dibujo y pintura, pero nunca lo logré.  La idea de mi compañera de país era mucho más política y objetiva: eran los años más cruentos del conflicto armado interno y el ejército guatemalteco masacraba comunidades enteras y desaparecía a cientos de obreros, estudiantes y profesionales progresistas; el mundo debía conocer la gravedad de lo que acontecía en Guatemala.

Aunque mi propuesta no era de lo más descabellada sí estaba fuera de lugar en aquel momento. Definitivamente había que centrarse en su tema.

Muchos años después ha sido grato para mí ver como se han implementado escuelas populares de música en distintos países; en Venezuela han dado grandes resultados, principalmente para sacar del ámbito de riesgo, a niñas, niños y jóvenes. Este mismo sistema ha sido replicado en Guatemala, también con importantes éxitos. Lamentablemente todo esto no deja de ser solo un paso, si no hay cambios profundos que consoliden la democracia y que se plasmen en beneficios sociales, que finalmente redunden en la construcción de un mejor país.

Por aparte e independientemente del atraso estructural en Guatemala, los avances tecnológicos han venido a aportar un plus, que bien utilizado puede incidir positivamente en el fortalecimiento del arte y la cultura.  Es a partir de ahí que el surgimiento de blogs como “El Guatemalteco” viene a ocupar un espacio muchas veces usurpado por la transculturización.

La promoción del arte y la cultura nacional es, más que una necesidad, un deber de profesionales e intelectuales conscientes de la importancia que representa para el país, el fortalecimiento y consolidación de sus raíces.

Sin embargo, hay que dejar claro que sigue siendo poco y muchas veces subjetivo, tanto como leer. La lectura no hace mejores personas, desarrolla capacidades intelectuales. En la promoción del arte y la cultura existe el riesgo de que se caiga en estereotipos, que no contribuyen en la construcción de un mejor país.

La Guatemala del 2016 ya no es la de hace 31 años; hay ahora muchas más posibilidades de aportar e incidir en la construcción de una Guatemala diferente, con desarrollo, paz y justicia social, pero deben haber más personas que utilicen los canales que facilita la nueva era tecnológica, para que esa incidencia positiva se multiplique.

Es a partir de ahí que el surgimiento de blogs como “El Guatemalteco” viene a ocupar un espacio muchas veces usurpado por la transculturización.

***

DSC00129Luis Ovalle: Periodista, revolucionario, editor del blog “Camino Blanco

aniversario

Anuncios